Windows 10 dejó de recibir actualizaciones de seguridad el 14 de octubre de 2025, según el cronograma oficial de Microsoft para el sistema. Pasada esa fecha, una falla nueva que se encuentre en el sistema queda sin corrección — la puerta que se abre ya no vuelve a cerrarse.

Eso cambia el cálculo de cambiar o no cambiar el parque de computadoras de la empresa. Un equipo de siete años que "todavía funciona" y sigue con ese mismo Windows 10 no es solo lento: es una computadora sin actualización de seguridad, conectada a la red de la empresa, todos los días.

La complicación es que buena parte de esas computadoras ni siquiera puede subir a Windows 11. Microsoft exige un chip de seguridad específico y un procesador de generación reciente para instalar el sistema nuevo — un requisito que un equipo de más de cinco o seis años, en general, no cumple. Quedan tres caminos: contratar un programa temporal y pago de actualización extendida, seguir funcionando sin corrección, o cambiar el equipo. Ninguno de los tres es gratis; lo que cambia es quién elige el momento — la empresa, o la falla.

El programa pago de actualización extendida, según la propia Microsoft, está pensado como un puente temporal, no como una solución: cubre solo la corrección de seguridad más grave, no incluye soporte técnico general y tiene un plazo para terminar. Pagarlo año tras año, en una computadora que ya debería haberse cambiado, es seguir posponiendo la misma decisión — solo que ahora con una mensualidad más.

El costo que nadie anota en la planilla

Todos los días, la máquina de siete años cobra un peaje silencioso. Cinco minutos para que el sistema arranque por la mañana no es exageración — es rutina en un equipo que ya acumuló años de actualizaciones sobre un disco cada vez más lleno. Multiplique ese tiempo perdido por cada empleado, todos los días del mes, y el total de horas perdidas sorprende a quien nunca lo sumó.

El segundo costo es el ticket que se repite. Cuando la misma computadora llama al técnico por tercera vez por el mismo motivo — se traba, pantalla azul, un programa que no abre — la empresa no está resolviendo el problema, está poniendo un parche. Cada ticket tiene un costo, incluso dentro de un contrato de soporte ilimitado: el tiempo del técnico, el tiempo del empleado esperando, el retrabajo de rehacer lo que se perdió a mitad de camino.

El tercer costo es invisible hasta el día en que aparece. Un sistema sin actualización de seguridad acumula fallas conocidas que ya tienen corrección disponible — solo que nadie la aplicó. Según el relevamiento State of Ransomware 2026, de la empresa de seguridad Sophos, una falla de seguridad — conocida o todavía desconocida — fue señalada como factor por las empresas afectadas por secuestro de datos en el mundo (la extorsión en la que un programa cifra los archivos de la empresa y piden un rescate para devolverlos): el 62% de ellas citó esta causa, en el primer lugar de la lista por segundo año consecutivo. Un parque de computadoras desactualizado es, en la práctica, una lista de puertas abiertas esperando que alguien lo intente.

El tamaño de la cuenta, cuando pasa lo peor, ayuda a entender por qué vale la pena evitar llegar a ese punto. El mismo relevamiento de Sophos midió el costo promedio de recuperar una empresa después de un secuestro de datos en US$ 1,7 millones, un 11% más que el año anterior — y, mirando solo a las empresas con facturación por debajo de US$ 50 millones, el rango más cercano a la realidad de buena parte de las pequeñas y medianas empresas, el monto mediano de rescate exigido por los atacantes rondó los US$ 140 mil. Son cifras de fuera de la región, pero muestran lo mismo: el costo de no cuidar el parque de computadoras no es abstracto, es una cuenta que crece.

Cambiar recién cuando se rompe sale caro

La forma habitual de manejar una computadora vieja es esperar a que se rompa del todo. Solo que "romperse del todo" casi nunca pasa en el momento planeado: pasa en medio del cierre del mes, el día de la entrega más importante, justo cuando llama el cliente más exigente. El cambio de emergencia cuesta más — el equipo nuevo llega sin tiempo para configurarlo con calma, sin una migración organizada de lo que estaba guardado ahí, con el empleado esperando durante la instalación.

Otra versión del mismo hábito es comprar una pieza suelta para aguantar un año más: más memoria, un disco más rápido. Ayuda un poco, pero no resuelve el sistema sin actualización de seguridad que sigue corriendo por debajo — la computadora queda más ágil para abrir un sistema que sigue expuesto.

Y está la versión más cara de todas: dejar el tema sin responsable. Sin alguien a cargo de saber cuántas computadoras tiene la empresa, qué edad tiene cada una y qué sistema corre en cada una, el cambio nunca se convierte en decisión — solo sigue postergándose hasta el día en que deja de ser una elección.

Lo que tiene que existir en la práctica

Un parque de computadoras bien cuidado se apoya en rutina, no en suerte.

Un ciclo de cambio planificado, no reactivo. Saber, por equipo, la edad y la fecha prevista de cambio convierte un gasto sorpresa en una línea de presupuesto esperada, revisada con anticipación.

Actualización de seguridad al día, en cada computadora. No se trata de tener sistema nuevo por moda — se trata de seguir recibiendo la corrección apenas se descubre una falla.

Inventario de lo que tiene la empresa. Sin saber cuántas computadoras existen, con qué edad y qué sistema corre en cada una, nadie decide — solo reacciona a cada falla aislada, una por vez.

Tickets registrados con causa y solución. El tercer ticket por el mismo motivo, en el mismo equipo, es la señal de que la solución real ya no es una visita técnica: es el cambio.

Costo estimado antes de la compra, no después de la falla. Cambiar un lote de computadoras una vez al año, con una estimación acordada con anticipación, sale más barato y más previsible que cambiar una por una, siempre en emergencia.

Así es como trabaja Skills IT: con inventario del parque de equipos, tickets registrados con causa y solución, y una estimación de costo acordada antes de cualquier cambio.

La ganancia para la empresa

La ganancia de cambiar la computadora no es tener una máquina más linda en el escritorio. Es tiempo de trabajo de vuelta: el empleado que no espera cinco minutos cada mañana, el ticket que no se repite por cuarta vez, la tarde que no se pierde por una falla que ya venía anunciada desde hacía meses.

También está la ganancia de la previsibilidad. Una empresa que sabe cuántas computadoras tiene y cuándo vence cada una puede planificar el cambio dentro del presupuesto del año — en lugar de sacar dinero de otro lado, sin aviso, el día en que el equipo decide dejar de funcionar.

Y está la ganancia que solo aparece cuando el problema no ocurre: ninguna intrusión que haya entrado por una falla que ya tenía corrección disponible desde hacía meses. Un proveedor de servicios gestionados, como Skills IT, mantiene ese inventario y ese calendario de cambio actualizados sin que el cliente tenga que preguntar. Eso no aparece en ningún informe de resultados — es, justamente, el incidente que nunca ocurrió.

Una hoja de ruta para empezar

  1. Liste las computadoras de la empresa por edad. Sin esa lista, cualquier decisión de cambio es una apuesta a ciegas.
  2. Marque cuáles todavía corren un sistema sin actualización de seguridad. Esas son las primeras de la fila, no las últimas.
  3. Revise el historial de tickets por equipo. Un equipo con tickets repetidos por el mismo motivo ya costó, en tiempo perdido, más de lo que costaría cambiarlo.
  4. Pregunte si el presupuesto del año tiene una línea para el cambio de equipos. Si la respuesta es "compramos cuando se rompe", la que decide es la falla, no la empresa.
  5. Pida una estimación antes, no después. Saber el costo del lote de cambio con anticipación es lo que convierte un gasto sorpresa en un presupuesto previsible.